lunes, 19 de agosto de 2013

LA HISTORIA INTERMINABLE

Ocio nocturno y derecho al descanso son dos polos contrapuestos que en muchas zonas de playa valencianas están lejos de llegar a una convivencia pacífica. En Dénia, hace unos días, y ayer en Gandia, se han sucedido las protestas mientras que el problema también persiste en Cullera y las zonas de costa de Sueca como el Perelló, el Mareny y les Palmeres.
En Cullera, vecinos y empresarios reclaman más zonas de ocio para atraer a los turistas y que los propios jóvenes no se vayan a otras localidades. Pero los propietarios de los edificios donde se ubican los pubs -en su mayoría turistas de su segunda residencia- denuncian el ruido que generan estos locales.
Las quejas provocaron la declaración de la conocida calle Barcelona como Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en 2006 y el cierre de la mayoría de sus locales años después. El caso ha acabado incluso con la imputación del alcalde, Ernesto Sanjuán, por un presunto delito de prevaricación.
Hacia 2009 la zona de ocio pasó a los bajos del edificio Torres de San Antonio (El Ferrobús) y, actualmente, son los residentes en esta finca los que se quejan del ruido y de que los pubs no cumplen los horarios. Esta comunidad está estudiando la sentencia que declaró ZAS la calle Barcelona.
También el Síndic de Greuges consiguió que el ayuntamiento se comprometiera a eliminar las molestias acústicas de un chiringuito. Por su parte, los vecinos de las torres Espacio se quejaron durante varios veranos del ruido de la discoteca Arenas de Sal, que ahora está cerrada; y los vecinos del Racó denuncian molestias de algunas verbenas. Cuando hay estorbos, los vecinos no se quedan quietos y, como reconocen los empresarios, la ley está de su parte.
Por el cierre de locales, los hosteleros han notado como muchos jóvenes se van a Gandia o a Valencia los fines de semana y muchos turistas ya no acuden a Cullera los sábados. El presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Cullera y la Ribera Baixa (AEHC), Juan Femenía, dice que entiende el derecho al descanso, pero también señala que Cullera es una ciudad turística que necesita zonas de ocio. "La gente se va de Cullera porque se aburre", remarca Femenía, que cree que es necesario encontrar una solución cuanto antes y pide al ayuntamiento que aumente la presencia policial en las zonas de fiesta.
Tras el cierre de la calle Barcelona, el ayuntamiento propuso a los empresarios cederles terrenos en el centro comercial. Pero los hosteleros creen en que los turistas vienen a Cullera por el mar y la zona de ocio debe estar en la playa.
La otra solución es el Manhattan (PAI de la Bega-Port), donde se prevén construir diversos pubs en el puerto deportivo. El problema es que este macroproyecto está paralizado. Como una tercera solución y para la época estival, el gobierno local del PP pretende aumentar los chiringuitos a orillas del Xúquer; pero aún está en trámites.