La decisión ya está tomada. El Ayuntamiento de Cullera dejará de
pertenecer en unas semanas a la Mancomunitat de la Ribera Baixa y se
convertirá en el primer municipio de la comarca que decide abandonar el
organismo supramunicipal. El alcalde de Cullera, Ernesto Sanjuán,
justifició a Levante-EMV la decisión en el ahorro que supondrá para las
arcas públicas, unos cien mil euros al año.
Sin embargo, la decisión
se produce justo en el momento en el que los populares acaban de perder
el control político del organismo tras romper el Bloc el acuerdo del
pasado mandato con el PP.
Sanjuán asegura que la Mancomunitat le
cuesta al ayuntamiento que preside unos cien mil euros al año mientras
que los beneficios que reporta se reducen a unos diez mil euros anuales,
por lo que, según di?jo, "no tiene sentido" mantenerse en la
Mancomunitat en plena época de recortes. Además, Cullera, con una deuda
que supera los 23 millones de euros, y con un plan de estabilidad desde
hace años para tratar de controlar el gasto desbocado, decide abandonar
justo cuando es el ayuntamiento que más dinero adeuda a la institución
comarcal, unos 350.000 euros, el equivalente a las cuotas de tres años y
medio. Cullera arrastra una deuda histórica con la Mancomunitat que en
2007 ya ascendía a 200.000 euros y pese a que se comprometió a pagarla
en el anterior mandato, finalmente no lo hizo. La decisión de Cullera,
que este diario ya adelantó el pasado 24 de agosto, supone un duro golpe
para una comarca con mayoría de municipios pequeños que sí obtienen una
rentabilidad en forma de ahorro por los servicios mancomunados.
Cullera, Sueca y Almussafes sufragan el 70% de los fondos de los que se
nutre el ente.
El resto de municipios del PP sigue
Los otros
dos municipios gobernados por el PP en la Ribera Baixa no seguirán los
pasos de Cullera. El alcalde de Favara, Pedro Juan Victoria, anunció
ayer a este diario que no tiene ninguna intención de abandonar el
organismo comarcal y tampoco Sollana parece que vaya a secundar a
Cullera.
El acuerdo adoptado por el PP de Cullera ya ha sido
comunicado a la Mancomunitat, según confirmó Sanjuán, quien dijo que la
decisión será refrendada en el próximo pleno municipal, donde los
populares tienen mayoría absoluta.
El portavoz socialista en el
Ayuntamiento de Cullera, Jordi Mayor, lamentó la decisión tomada por los
populares y consideró que es un "error histórico". Mayor anunció la
oposición frontal de su partido, que cree que la Mancomunitat es un
instrumento válido para mancomunar servicios y permitir un ahorro a los
ayuntamientos en tiempos de crisis.
Ferrando apunta a presidente
Por
otro lado, el alcalde de Albalat de la Ribera, Joan Baptiste Ferrando,
es la apuesta del PSPV para presidir la Mancomunitat de la Ribera Baixa.
Los socialistas quieren hacer valer que son la fuerza mayoritaria tras
confirmarse el abandono de Cullera y pretenden que el veterano alcalde
de Albalat sea la cabeza visible del organismo en el próximo mandato. El
PSPV tiene 29 votos, por 22 del PP.
El gran proyecto urbanístico de Cullera empieza a ver la
luz. Y es que tras su aprobación hace ahora un año, la urbanización de
la zona de la Bega Port de la localidad costera comienza a dar pasos.
El Ayuntamiento de Cullera inició en la jornada de ayer
la exposición al público del proyecto de reparcelación de la Bega, que
estará a disposición de los propietarios de los terrenos de la zona
durante un mes. Una nueva zona de expansión en la que se crearán 2.200
plazas hoteleras, que se sumarán a las 1.000 con las que cuenta el
municipio actualmente.
Pero la aprobación de esta reparcelación no sólo supondrá
la construcción de cinco hoteles que triplicarán la oferta de
alojamiento de la localidad turística, sino que también dotará a Cullera
de nuevos servicios.
Muestra de ello es que esta zona, situada junto a la
desembocadura del río Júcar, y que tiene una superficie de 610.340
metros cuadrados, albergará 4.483 viviendas de las cuales 1.171 serán de
protección pública.
Con la aprobación de la reparcelación se crearán cinco
parcelas destinadas a las viviendas protegidas, lo que supone casi el
25% del número total de pisos previstos en la Bega.
Otro de los problemas con los que acabará este proyecto
urbanístico, presentado por la empresa municipal Urbanizadora de
Cullera, será la construcción de nuevos colegios. Una necesidad
«importante para Cullera, ya que en los últimos años ha aumentado la
población de forma considerable», señalaron fuentes municipales.
Una vez se apruebe esta reparcelación el Ayuntamiento
adquirirá dos parcelas de 21.258 y 11.397 metros cuadrados, que
supondrán más de 32.000 metros cuadrados para albergar los nuevos
centros educativos.
Pero, sin duda, una de las personas que más ansía que el
proyecto Bega Port se haga realidad es el presidente del Club Náutico de
Cullera, Paulino Bermejo. La reparcelación de la zona permitirá al
Consistorio ceder a la Conselleria de Obras Públicas e Infraestructuras
los terrenos, con una superficie de 169.000 metros cuadrados, que
albergarán los nuevos puertos deportivo y pesquero con 725 amarres en el
río Júcar.
«La Conselleria comunicó que, una vez acreditada la
disponibilidad del suelo necesario, podía ponerse en marcha de forma
inmediata el procedimiento de concurso necesario para adjudicar la
construcción de los puertos», aseguraron desde el Consistorio.
El proyecto Bega Port también incluirá la construcción de
100.000 metros cuadrados de zonas verdes, el palacio de congresos, el
auditorio al aire libre y una zona de ocio junto al nuevo puerto.







