jueves, 16 de febrero de 2012

Cullera, el puerto de Madrid




Con otra coyuntura económica, nadie duda de que el proyecto de la zona de la Bega de Cullera, que incluye la construcción de un puerto deportivo y pesquero, ya estaría muy avanzado, si no finalizado. Pero la elección del momento no ha sido el más adecuado, o mirado desde otro punto de vista, la crisis arrasó con todo. Habrá que esperar. La alegría de la Copa América y la fiebre por el deporte del mar quedó atrás y las perspectivas halagüeñas que indicaban que habría bofetadas por los espacios del futuro puerto han quedado amarradas hasta mejor ocasión.
¿Qué hacer por el momento? Pues siguiendo con las metáforas marítimas, esperar a que la tormenta escampe, el viento se calme y la mar se tranquilice. Además, la puesta en marcha del AVE, con unas correctas conexiones hasta la costa, harían que se pudiera atraer al siempre apetitoso y muchas veces poderoso cliente madrileño. La idea no era mala, ni mucho menos, el momento escogido, no fue el mejor. Nadie duda de que Cullera posee atractivos de sobra para atraer a turistas de todos los niveles económicos, pero habrá que gestionar estos recursos en su justa medida, ni inflarlos de manera innecesaria dando una impresión que no sea la correcta, ni quedándose corto en la intención.
Eso sí, por favor, que el alcalde no dé la bienvenida a los nuevos inversores con un apretón de manos, o por lo menos que se lo dé cuando ya esté todo firmado. Y si no, que le pregunten al dedo de la mano del alcalde de Canals.