Un comunicado de CSIF denuncia que el "escaso" número de policías destinado a patrullas ordinarias se ha visto reducido este año por la creación de una unidad especial dedicada a la disuasión de la venta ambulante.
CSIF asegura que el número de agentes de la plantilla de Cullera de este verano ha resultado "incluso más escaso que en las temporadas estivales precedentes: únicamente dos unidades por turno, en ocasiones sólo una, patrullan más de seis kilómetros de playa, el núcleo urbano y las zonas residenciales".
Por turno, de cuatro a seis policías se encargan de la seguridad ciudadana de una población de que se acerca a los 150.000 habitantes durante los meses de verano, siempre según el sindicato.
CSIF lamenta que la Policía Local de Cullera no puede realizar controles esporádicos de alcoholemia, armas o estupefacientes por falta de personal, lo que en su opinión "supone un caldo de cultivo para el aumento de la delincuencia y la inseguridad ciudadana".
Según el sindicato el gobierno municipal de Cullera "lleva años reduciendo la partida presupuestaria policial" y este verano "el número de agentes de refuerzo ha disminuido hasta un tercio respecto a años anteriores a pesar de que la población se quintuplica respecto a invierno".
Los agentes de Cullera "llevan más de tres años sin realizar servicios extraordinarios, por lo que, en conjunto, la presencia policial ha decaído", según CSIF, que reclama al Ayuntamiento "más agentes para los días que quedan de verano y, en general, un incremento de la plantilla".
miércoles, 31 de agosto de 2011
UNA EMPLEADA DE COCINA ,HUMILLADA ...
Una empleada del restaurante ULISES PIGA de cullera a denunciado a su jefe.
segun la denuncia interpuesta ante la guarcia civil y despues de presentar un claro caso de ansiedad el pasado sabado hubo mucho mas que palabras entre felisa alcala que asi se llama la denunciante y su jefe .
Las horas extras no se estaban pagando y se sentia explotada como a ilegales sin papeles o semiesclavos ya que no tenian ni un solo dia de descanso .
segun la denuncia interpuesta ante la guarcia civil y despues de presentar un claro caso de ansiedad el pasado sabado hubo mucho mas que palabras entre felisa alcala que asi se llama la denunciante y su jefe .
felisa ya habia reclamado anteriormente que las jornadas de trabajo eran desmesuradas y que llegaban a realizar hasta 13 horas de trabajo cuando solo tenian contratado 8 .
Las horas extras no se estaban pagando y se sentia explotada como a ilegales sin papeles o semiesclavos ya que no tenian ni un solo dia de descanso .
Al reclamar esta situacion de explotacion, el dueño del restaurante la insultaba e incluso la intento golpear siendo los camareros presentes alli los que reducieron al dueño para evitar males mayores.
Al dia siguiente y sin mediar palabra le cambiaron su trabajo como encargada del frio y le pusieron una silla junto a la basura declarandole que iba a ser la encargada de la misma.
de ahi la ansiedad que le produjo a la mujer y la posterior denuncia a la guardia civil.
No se puede permitir este tipo de situaciones en el trabajo que excusandose en la crisis explotan a las personas que humildemente van a ganarse el sueldo dia a dia.
martes, 30 de agosto de 2011
Orden de no dar recetas a desplazados nacionales
La Comunidad Valenciana, también ha endurecido la prescripción de recetas a los desplazados con tratamientos crónicos. Desde enero de 2010, para solicitar el medicamento se exige que el paciente presente un informe de su médico de familia, pediatra o facultativo "que acredite la necesidad de dicho medicamento". Como indica el propio Sánchez Bayle, esta medida tiene su sentido: "No parece sensato que un médico que no conoce al paciente le recete lo que este le pide sin más". Pero, en ocasiones, va más allá de requerir en informe. Un médico del consultorio Oasis de Cullera, que prefirió no dar su nombre, comentó a este diario, ( EL PAIS ) que en una reunión convocada por los subdirectores de Atención Primaria del área, celebrada en julio, recibieron la orden de no dar recetas a desplazados nacionales. La medida no se aplica a rajatabla, como indica el mismo médico. "Depende del caso de cada paciente", asegura.
Además de con las recetas, en zonas litorales de la Comunidad Valenciana también se han registrado problemas con las consultas especializadas. En el mismo centro de Cullera -uno de la treintena de consultorios que la Generalitat valenciana abre en verano para reforzar la atención sanitaria en la costa-, un cartel dirigido a los turistas, mayoritariamente madrileños, advierte de que a los desplazados no se les dará cita con el especialista. "Salvo casos graves", no se suele citar, puntualiza otro trabajador del consultorio.
Tampoco tienen autonomía para hacerlo. "El médico debe rellenar una solicitud, tomar el código del paciente y remitir los datos al hospital de Alzira. Un comité del centro decide si se accede a la petición, si se hacen analíticas, radiografías, si debe visitar al cardiólogo...". M., una paciente de 77 años madrileña que se encuentra pasando el verano en Cullera, no pasó esta criba. "Se negaron a hacerme una radiografía", dice. Acudió al consultorio porque temía que se le hubiera reproducido la bronquitis de hace unos meses. "Tuve que ir al hospital 12 de Octubre en Madrid para que me la hicieran". En la zona de Dénia, sucede algo similar, como transmite a este diario un empleado del consultorio Las Marinas.
Tanto en los departamentos de salud de Dénia como de Alzira (del que depende Cullera), la atención sanitaria está en manos de empresas privadas que gestionan la red pública a través del llamado modelo Alzira (una concesión administrativa). En ambos casos, figura como accionista la empresa Ribera Salud. En Alzira junto a Adeslas y en Dénia junto a otra aseguradora sanitaria, DKV.
Fuentes oficiales de ambos departamentos sanitarios niegan que se obstaculice el acceso a los especialistas. "El cartel que impide la cita con el especialista en Cullera ya se ha retirado; debe obedecer a una interpretación errónea del personal sanitario del centro", comentan desde el departamento de salud de Alzira. Las mismas fuentes explican que desde el hospital detectaron un elevado número de turistas nacionales que solicitaban consultas para adelantar intervenciones que tenían largas listas de espera en los hospitales que les correspondían, "especialmente con el oftalmólogo en el caso de operaciones de cataratas, que nosotros hacemos en 90 días como máximo". Fruto de ello, "se impiden las citas al especialista que tienen un destino quirúrgico, pero no el resto".
Respecto a las recetas, desde el hospital de Alzira admiten que están siendo más rigurosos para evitar abusos en la obtención de medicamentos y exigen la indicación del médico de cada paciente. Por otra parte, también en el País Vasco se han registrado casos de desatención de enfermos de Burgos.
Sánchez Bayle insiste en que las autonomías "no tienen la capacidad legal de limitar la atención sanitaria a los ciudadanos españoles aunque residan en otra región". Tampoco las empresas que gestionan la red sanitaria pública en Alzira o Dénia, que pueden tener la tentación de recortar unos servicios por los que no reciben un reembolso para mejorar su cuenta de resultados. "No queremos pensar que traten de ahorrar a costa de estos servicios", señalan desde la Consejería de Sanidad valenciana. Para evitar "confusiones", la Generalitat está elaborando una reglamentación de ámbito autonómico destinada a clarificar y unificar los procedimientos de atención.
La Ley 21/2001 aclara algunos de estos aspectos con la creación del Fondo de Cohesión Sanitaria. Y el Real Decreto 1207/2006 aún va más lejos al regular la gestión de este instrumento creado para garantizar la igualdad de acceso a los servicios sanitarios públicos en toda España. Este instrumento, sin embargo, no tiene como fin compensar el coste de la asistencia generada por los turistas nacionales. Se ideó para garantizar que cualquier ciudadano que no tuvieran acceso en su autonomía a determinado tratamiento lo pudiera recibir en otra, en cuyo caso, sí existe una compensación.
Como indica el director general de Cohesión del ministerio, cualquier gasto generado por turistas nacionales, ya sea en urgencias, asistencia primaria, especializada o cualquier intervención quirúrgica a la que se deba someter, debe ser asumido por la comunidad de destino. El hecho de que no cobren por estas asistencias sanitarias -la Comunidad Valenciana, por ejemplo, gastó 164,3 millones de euros en 2009 por este concepto- podría explicar que autonomías costeras pongan trabas a este tipo de atención a desplazados de otras zonas de España.
"El sistema de compensación entre autonomías está muy mal organizado", admite Marciano Sánchez Bayle, defensor de la sanidad pública. "Ahora que está casi todo informatizado no sería tan difícil facturar estos gastos", apunta. Sin embargo, como advierte el propio Sánchez Bayle, los desplazados pagan en sus lugares de destino impuestos en la gasolina, alcohol y tabaco o el IVA. Y estas tasas se dirigen, en buena medida, a pagar la red sanitaria, por lo que, de forma indirecta, estarían pagando por la atención que reciben.
Además de con las recetas, en zonas litorales de la Comunidad Valenciana también se han registrado problemas con las consultas especializadas. En el mismo centro de Cullera -uno de la treintena de consultorios que la Generalitat valenciana abre en verano para reforzar la atención sanitaria en la costa-, un cartel dirigido a los turistas, mayoritariamente madrileños, advierte de que a los desplazados no se les dará cita con el especialista. "Salvo casos graves", no se suele citar, puntualiza otro trabajador del consultorio.
Tampoco tienen autonomía para hacerlo. "El médico debe rellenar una solicitud, tomar el código del paciente y remitir los datos al hospital de Alzira. Un comité del centro decide si se accede a la petición, si se hacen analíticas, radiografías, si debe visitar al cardiólogo...". M., una paciente de 77 años madrileña que se encuentra pasando el verano en Cullera, no pasó esta criba. "Se negaron a hacerme una radiografía", dice. Acudió al consultorio porque temía que se le hubiera reproducido la bronquitis de hace unos meses. "Tuve que ir al hospital 12 de Octubre en Madrid para que me la hicieran". En la zona de Dénia, sucede algo similar, como transmite a este diario un empleado del consultorio Las Marinas.
Tanto en los departamentos de salud de Dénia como de Alzira (del que depende Cullera), la atención sanitaria está en manos de empresas privadas que gestionan la red pública a través del llamado modelo Alzira (una concesión administrativa). En ambos casos, figura como accionista la empresa Ribera Salud. En Alzira junto a Adeslas y en Dénia junto a otra aseguradora sanitaria, DKV.
Fuentes oficiales de ambos departamentos sanitarios niegan que se obstaculice el acceso a los especialistas. "El cartel que impide la cita con el especialista en Cullera ya se ha retirado; debe obedecer a una interpretación errónea del personal sanitario del centro", comentan desde el departamento de salud de Alzira. Las mismas fuentes explican que desde el hospital detectaron un elevado número de turistas nacionales que solicitaban consultas para adelantar intervenciones que tenían largas listas de espera en los hospitales que les correspondían, "especialmente con el oftalmólogo en el caso de operaciones de cataratas, que nosotros hacemos en 90 días como máximo". Fruto de ello, "se impiden las citas al especialista que tienen un destino quirúrgico, pero no el resto".
Respecto a las recetas, desde el hospital de Alzira admiten que están siendo más rigurosos para evitar abusos en la obtención de medicamentos y exigen la indicación del médico de cada paciente. Por otra parte, también en el País Vasco se han registrado casos de desatención de enfermos de Burgos.
Sánchez Bayle insiste en que las autonomías "no tienen la capacidad legal de limitar la atención sanitaria a los ciudadanos españoles aunque residan en otra región". Tampoco las empresas que gestionan la red sanitaria pública en Alzira o Dénia, que pueden tener la tentación de recortar unos servicios por los que no reciben un reembolso para mejorar su cuenta de resultados. "No queremos pensar que traten de ahorrar a costa de estos servicios", señalan desde la Consejería de Sanidad valenciana. Para evitar "confusiones", la Generalitat está elaborando una reglamentación de ámbito autonómico destinada a clarificar y unificar los procedimientos de atención.
La Ley 21/2001 aclara algunos de estos aspectos con la creación del Fondo de Cohesión Sanitaria. Y el Real Decreto 1207/2006 aún va más lejos al regular la gestión de este instrumento creado para garantizar la igualdad de acceso a los servicios sanitarios públicos en toda España. Este instrumento, sin embargo, no tiene como fin compensar el coste de la asistencia generada por los turistas nacionales. Se ideó para garantizar que cualquier ciudadano que no tuvieran acceso en su autonomía a determinado tratamiento lo pudiera recibir en otra, en cuyo caso, sí existe una compensación.
Como indica el director general de Cohesión del ministerio, cualquier gasto generado por turistas nacionales, ya sea en urgencias, asistencia primaria, especializada o cualquier intervención quirúrgica a la que se deba someter, debe ser asumido por la comunidad de destino. El hecho de que no cobren por estas asistencias sanitarias -la Comunidad Valenciana, por ejemplo, gastó 164,3 millones de euros en 2009 por este concepto- podría explicar que autonomías costeras pongan trabas a este tipo de atención a desplazados de otras zonas de España.
"El sistema de compensación entre autonomías está muy mal organizado", admite Marciano Sánchez Bayle, defensor de la sanidad pública. "Ahora que está casi todo informatizado no sería tan difícil facturar estos gastos", apunta. Sin embargo, como advierte el propio Sánchez Bayle, los desplazados pagan en sus lugares de destino impuestos en la gasolina, alcohol y tabaco o el IVA. Y estas tasas se dirigen, en buena medida, a pagar la red sanitaria, por lo que, de forma indirecta, estarían pagando por la atención que reciben.
domingo, 28 de agosto de 2011
Cullera castiga el ruido en verano pero tolera fiestas hasta la madrugada
Las ordenanzas restringen a cuatro horas diarias la actividad a albañiles o carpinteros pero no regulan el horario de las verbenas privadas
Las ordenanzas municipales de Cullera incluyen una curiosa paradoja sobre normativa de ruidos: en verano sólo se permite cuatro horas al día realizar obras que sobrepasen ciertos decibelios; en cambio, no es muy específica en la regulación de las molestias sonoras de las verbenas vecinales, que pueden durar toda la noche mientras no rebasen los 30 decibelios.La situación ha originado la queja de los veraneantes del Racó, que critican que mientras se prohíbe a obreros o carpinteros realizar reformas en las casas del 15 de junio al 15 de septiembre para no molestar a los turistas, estos sí que pueden organizar fiestas que se prolongan "hasta las 2.30 horas de la madrugada", o incluso más.
Según fuentes de la Policía Local, la ordenanza de Cullera determina que, en verano, todas las obras que ocasionan molestias sonoras (por ejemplo, el sonido de una radial) sólo pueden realizarse entre las 10 y las 14 horas; el resto del día se pueden ejecutar obras con menos ruido. El propósito es, según detallan, no molestar a los veraneantes y promover así la actividad turística.
La regulación de las verbenas vecinales de verano ya es mucho más complicada y todos los años origina las quejas.
El Ayuntamiento de Cullera ha remitido una carta informando que las fiestas particulares de las comunidades de vecinos quedan fuera de la Ley de Espectáculos 14/2010 de la Generalitat Valenciana. Así, el consistorio no regula su horario y se pueden prolongar toda la noche mientras se respeten los índices de ruido legales -durante el día menos de 40 decibelios y por la noche (22 horas a las 8 de la mañana), menos de 30-. Pero si la fiesta cuenta con una orquesta en directo, sólo pueden estar cantando hasta la 1.30 horas, según la Asociación de Administradores e Inmobiliarias.
Fuentes policiales reconocen que es complicado controlar que estas verbenas cumplan la ley. Los viernes y sábados se pueden celebrar varias a la vez. Para comprobar si se sobrepasa el máximo permitido y promover una denuncia habría que pararlas todas en la misma zona y que cada comunidad volviera a poner la música para medir el sonido individualmente.
En la práctica lo que ocurre es que cuando un vecino se queja por una fiesta, la policía acude y pide que bajen la música. Un sábado, la policía recibe hasta 8 reclamaciones.
Cullera trabaja en elaborar nuevas ordenanzas, aunque las fuentes consultadas creen que será complicado establecer unos criterios mientras la Ley de Espectáculos, que tiene rango superior, no se pronuncie sobre las fiestas privadas.
"La norma perjudica a la construcción"
Desde la Asociación de Administradores e Inmobiliarias de Cullera (Adicu) se muestran contrarios a que se prohiban en verano determinadas obras por el ruido. Los administradores creen que esta medida perjudica al sector de la construcción. Desde Adicu aseguran que, a veces, los veraneantes se han quejado por no poder hacer reformas en sus pisos y, en ocasiones, la policía, alertada por los vecinos, se ha presentado a paralizar una obra. En cuanto a las verbenas, los administradores aseguran que es un tema que no suele generar división entre vecinos. Aunque, desde la policía de Cullera, indican que muchas de las quejas que reciben por las molestias de las fiestas nocturnas provienen de la propia comunidad.
sábado, 27 de agosto de 2011
MENOS TOP MANTA
Los principales núcleos costeros valencianos han visto cómo apenas quedan 'manteros'
Los 'top manta', los vendedores ambulantes, generalmente de origen africano, que ofrecen sus productos por la calle, se han tenido que buscar la vida este verano.
Los ayuntamientos, con la herramienta de la policía local, se han propuesto que la venta ilegal desaparezca de las playas valencianas. Y el resultado salta a la vista. Estos meses estivales sólo se está viendo a los 'manteros' de forma esporádica.
Valencia no es una excepción. La oficina temporal que la Policía Local ha levantado en medio del paseo marítimo que recorre las playas de Las Arenas y la Malvarrosa ha provocado un evidente efecto disuasorio. Los 'manteros' no asoman por allí hasta que cae el sol. «Ya no hay vendedores ambulantes por aquí. Bueno sí, aparecen por la noche, cuando nosotros hemos cerrado la caseta», explica un agente de este 'chiringuito' policial. Los comerciantes del mercadillo autorizado que hay en el paseo agradece que haya desaparecido esta competencia desleal que nunca pasa por caja, aunque por allí sí pululen dibujantes de caricaturas o peluqueras afanadas en llenar de trencitas la cabellera de las turistas.
Los comerciantes, felices
La venta ambulante ilegal en el paseo marítimo de Cullera ha disminuido notablemente respecto a años anteriores. Esto ha sido posible gracias a «una iniciativa del equipo de gobierno con la colaboración de la policía local», según explica el concejal de policía, José Gil.
Quique González, presidente de la asociación local de comerciantes, destacó el esfuerzo policial y afirmó que la situación anterior les estaba perjudicando: «La propietaria de una empresa que vendía bolsos me dijo que en 2010 no vendió ni uno. La situación ha cambiado para bien este año».
El alcalde de la ciudad, Ernesto Sanjuán, resalta que antes de las elecciones del pasado mes de mayo se celebró una junta de gobierno de seguridad a la que acudió el subdelegado del Gobierno, Luis Felipe Martínez, quien se comprometió a reforzar, con la ayuda de la Guardia Civil, el trabajo de la Policía Local para erradicar la venta ambulante en el paseo marítimo, atendiendo de esta forma a las quejas de vecinos y comerciantes».
Sanjuán destacó que «la Delegación del Gobierno ha incumplido su promesa y a pesar de ello la Policía Local de Cullera decidió hacer un trabajo especial y reforzar algunos turnos». En estos momentos, gracias a ese «trabajo especial», prosigue Sanjuán, «hemos podido atender las quejas y los comerciantes han aumentado sus ventas».
miércoles, 24 de agosto de 2011
EL CORTE DE LA MANZANITA
Hola Amigos, este jueves día 25 a las 12H, Popular TV va a venir a nuestra tienda para grabar el concurso del "corte de la manzanita" que se emitirá en el programa de Deportes a Tope del presentador Paco Lloret. Si quieres concursar envianos un correo a gonzalezcullera@gmail.com, las tres primeras personas que nos envíen el correo podrán participar en el concurso y todos los demás podreis venir y difrutar un rato. Además os obsequiaremos con un regalito. Ah recordar enviarnos vuestros datos en el correo
martes, 23 de agosto de 2011
CARRERAS DE SOMBRILLAS
PAULA PINTOR RUBIO CULLERA
La playa de Sant Antoni de Cullera se convierte cada mañana, durante los meses de julio y agosto, en un particular circuito urbano de Fórmula 1, donde todos los bañistas, preparados con sus sombrillas y hamacas, esperan el pistoletazo de salida para conseguir la "pole position", es decir la primera línea de playa.
Todavía el reloj no marca ni las 7 de la mañana y el sol apenas despunta cuando varios grupos de hombres y mujeres aguardan a que las máquinas de limpieza finalicen su trabajo y así poder acceder a la playa. No obstante, el Ayuntamiento de Cullera tiene tajantemente prohibida la entrada antes de las 7.30 de la mañana para evitar cualquier tipo de altercado. Sin embargo hay turistas ansiosos que ya cogen turno desde bien temprano.
Como Carmen, vecina de Algemesí, de 58 años, que lleva toda la vida participando en esta carrera por la mejor ubicación. "Yo miro desde el balcón de mi apartamento y cuando veo que va viniendo la gente, pues bajo yo también, siempre suelo ser de las primeras", afirma la algemesinense. Una vez las máquinas se retiran de la playa y dan luz verde a la entrada de los bañistas, estos protagonizan una carrera de sombrillas y hamacas, como si de un "gran premio" se tratara, para llegar antes que el resto de competidores y colocar su parasol a primera línea de mar.
La mayoría de los turistas quieren reservar sitio en primera línea de mar para que luego los nietos disfruten de la playa y puedan vigilarlos mejor. Juan es un buen ejemplo de ello. Este vecino de Cullera, que asegura llevar "compitiendo" en esta peculiar carrera desde hace más de 50 años no se pierde ni un solo día. "Bajo todos los días a las 7.30 de la mañana para pillarles el sitio a mis hijos que más tarde bajarán a nadar al mar con mis nietos". Palmira Alapont, vecina de Valencia, con residencia de verano en Cullera también es de las que baja bien pronto, "sobre las 7.45 de la mañana suelo bajar todos los días, coloco la sombrilla y las sillitas para mis nietos a orillas del mar porque así puedo vigilarlos mejor, ya que si bajo más tarde me quedo sin hueco". "Es verdad que hasta las 7.45 de la mañana teóricamente no se puede entrar en la playa, pero siempre hay algún espabilado que entra primero y el resto pues vamos detrás, no sea cosa que nos quite nuestro sitio", concluye Palmira.
Sin embargo, los hay quienes aprovechan el madrugón para tomar el fresco y caminar por la playa, como es el caso de Concha. Esta vecina de Carlet, además de colocar la sombrilla aprovecha el madrugón para dar un paseo: "Vengo todos los días alrededor de las 8 de la mañana porque si bajas más tarde ya te quedas sin sitio y de paso que me pego el madrugón para colocar las sillas y la sombrilla para mis amigas y yo pues aprovecho para caminar un rato y ya después de desayunar sobre las 11 de la mañana aproximadamente vuelvo a tomar el sol", dice la mujer.
Los hay hasta competitivos, como José Manuel, vecino de Donosti, que asegura que hoy su vecina le ha ganado y le ha quitado el sitio pero que mañana él buscará la revancha. "Hoy he bajado un pelín tarde, sobre las 8 y mi vecina me ha quitado el sitio, pero mañana se lo quitaré yo a ella", dice entre risas. "Esto es una locura, yo llevo ocho años veraneando en Cullera y cada día la gente baja más pronto, yo entiendo que la playa es de todos y están en todo su derecho de madrugar y venir en carrera".
"Si no madrugas,
te quedas sin sitio"
La carrera de hamacas y sombrillas ha terminado por convertirse en toda una tradición tanto para los turistas que eligen Cullera para pasar sus vacaciones de verano como para los que residen en este destino playero durante todo el año, como por ejemplo Vicent Gomis. Este cullerense de 60 años considera, por una parte, "excesiva" la costumbre de hacer guardia desde las 7 de la mañana a que la playa "abra al público". Pero por otra parte lo ve provechoso ya que "puedes hacer otras cosas por la mañana". "Fastidia madrugar ya que se supone que el verano es para descansar, pero si bajas a la playa sobre las 10 de la mañana, la primera línea de mar está tan llena que no cabe ni un alfiler y nos toca madrugar". P. PINTOR CULLERA
LEVANTE EMV
La playa de Sant Antoni de Cullera se convierte cada mañana, durante los meses de julio y agosto, en un particular circuito urbano de Fórmula 1, donde todos los bañistas, preparados con sus sombrillas y hamacas, esperan el pistoletazo de salida para conseguir la "pole position", es decir la primera línea de playa.
Todavía el reloj no marca ni las 7 de la mañana y el sol apenas despunta cuando varios grupos de hombres y mujeres aguardan a que las máquinas de limpieza finalicen su trabajo y así poder acceder a la playa. No obstante, el Ayuntamiento de Cullera tiene tajantemente prohibida la entrada antes de las 7.30 de la mañana para evitar cualquier tipo de altercado. Sin embargo hay turistas ansiosos que ya cogen turno desde bien temprano.
Como Carmen, vecina de Algemesí, de 58 años, que lleva toda la vida participando en esta carrera por la mejor ubicación. "Yo miro desde el balcón de mi apartamento y cuando veo que va viniendo la gente, pues bajo yo también, siempre suelo ser de las primeras", afirma la algemesinense. Una vez las máquinas se retiran de la playa y dan luz verde a la entrada de los bañistas, estos protagonizan una carrera de sombrillas y hamacas, como si de un "gran premio" se tratara, para llegar antes que el resto de competidores y colocar su parasol a primera línea de mar.
La mayoría de los turistas quieren reservar sitio en primera línea de mar para que luego los nietos disfruten de la playa y puedan vigilarlos mejor. Juan es un buen ejemplo de ello. Este vecino de Cullera, que asegura llevar "compitiendo" en esta peculiar carrera desde hace más de 50 años no se pierde ni un solo día. "Bajo todos los días a las 7.30 de la mañana para pillarles el sitio a mis hijos que más tarde bajarán a nadar al mar con mis nietos". Palmira Alapont, vecina de Valencia, con residencia de verano en Cullera también es de las que baja bien pronto, "sobre las 7.45 de la mañana suelo bajar todos los días, coloco la sombrilla y las sillitas para mis nietos a orillas del mar porque así puedo vigilarlos mejor, ya que si bajo más tarde me quedo sin hueco". "Es verdad que hasta las 7.45 de la mañana teóricamente no se puede entrar en la playa, pero siempre hay algún espabilado que entra primero y el resto pues vamos detrás, no sea cosa que nos quite nuestro sitio", concluye Palmira.
Sin embargo, los hay quienes aprovechan el madrugón para tomar el fresco y caminar por la playa, como es el caso de Concha. Esta vecina de Carlet, además de colocar la sombrilla aprovecha el madrugón para dar un paseo: "Vengo todos los días alrededor de las 8 de la mañana porque si bajas más tarde ya te quedas sin sitio y de paso que me pego el madrugón para colocar las sillas y la sombrilla para mis amigas y yo pues aprovecho para caminar un rato y ya después de desayunar sobre las 11 de la mañana aproximadamente vuelvo a tomar el sol", dice la mujer.
Los hay hasta competitivos, como José Manuel, vecino de Donosti, que asegura que hoy su vecina le ha ganado y le ha quitado el sitio pero que mañana él buscará la revancha. "Hoy he bajado un pelín tarde, sobre las 8 y mi vecina me ha quitado el sitio, pero mañana se lo quitaré yo a ella", dice entre risas. "Esto es una locura, yo llevo ocho años veraneando en Cullera y cada día la gente baja más pronto, yo entiendo que la playa es de todos y están en todo su derecho de madrugar y venir en carrera".
"Si no madrugas,
te quedas sin sitio"
La carrera de hamacas y sombrillas ha terminado por convertirse en toda una tradición tanto para los turistas que eligen Cullera para pasar sus vacaciones de verano como para los que residen en este destino playero durante todo el año, como por ejemplo Vicent Gomis. Este cullerense de 60 años considera, por una parte, "excesiva" la costumbre de hacer guardia desde las 7 de la mañana a que la playa "abra al público". Pero por otra parte lo ve provechoso ya que "puedes hacer otras cosas por la mañana". "Fastidia madrugar ya que se supone que el verano es para descansar, pero si bajas a la playa sobre las 10 de la mañana, la primera línea de mar está tan llena que no cabe ni un alfiler y nos toca madrugar". P. PINTOR CULLERA
LEVANTE EMV
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