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lunes, 24 de junio de 2013
CULLERA TV YA SE PUEDE VER DESDE CASA EN TU TV
"CTV ha conseguido romper las barreras legislativas impuestas por la TDT y ya se puede ver a las televisiones de casa gracias a la nueva App desarrollada por el equipo técnico de CTV. Cullera TV se convierte con esta App en pionera entre las televisiones locales o comarcales de España al ofrecer este servicio y se sitúa al nivel de televisiones nacionales"
http://culleratv.es/?art=1339
sábado, 21 de agosto de 2010
EL TURISMO ESTA CANINO
Las lluvias de la última semana provocaron un descenso no sólo de las temperaturas, también de las ventas en las heladerías de Cullera, que han visto caer sus ingresos entre un 35 y un 45%.
La crisis y la desconfianza de los ciudadanos ha provocado una caída en el consumo. «En Cullera hay gente porque tiene buenas playas, pero los veraneantes ya no pueden gastar tanto», afirmó una camarera . Si a esto se suman los efectos de las lluvias, el efecto en las ventas puede ser catastrófico. 

VISTAS AL MAR 37.000 euros
El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJ) ha establecido que el Ayuntamiento de Cullera y la empresa Florazar SA deberán indemnizar a la comunidad de propietarios de la Urbanización Casa d'Anna con 37.848 euros por la perdida de vistas al mar que originó a esta urbanización la construcción del edificio Florazar V, según la sentencia a la que ha tenido acceso Levante-EMV.
En 2005, en una sentencia sin precedentes, el Tribunal Supremo anuló el estudio de detalle aprobado por el Ayuntamiento de Cullera en 1997 y que permitió cambiar la distribución del edificio Florazar V. La modificación de este edificio había hecho que los vecinos del Casa d'Anna perdieran las vistas al mar. El alto tribunal también anulaba la licencia de obra del edificio.
La indemnización ha estado fijada por una perito designado por la sala de lo contencioso-administrativo del TSJ a instancia del Ayuntamiento de Cullera. Esta perito establece, según su informe al que ha tenido acceso este periódico, que en el bloque I de la Urbanización Casa d'Anna (edificio paralelo al mar) tienen todas sus 99 viviendas afectadas por la perdida de visión al mar. Mientras que, según esta perito, en el bloque II del Casa d'Anna ((edificio perpendicular al mar) solo hay 9 viviendas afectadas.
Para determinar estas cifras la perito ha superpuesto el plano de los edificios de Casa d'Anna, con el primer edifico Florazar V que no llegó a ejecutarse y el edificio Florazar V que se ejecutó finalmente.
La perito establece en su informe cada grado sexagesimal de visión que se ha perdido tiene un valor de 93,46; así a cada vivienda afectada del bloque I le corresponde una indemnización de 280 euros y a las del bloque II 1.121 euros. Para determinar el valor de la indemnización, la perito explica en su informe que se ha basado en estudios de mercado, comparando el precio de la viviendas que están en primera línea de playa, con las que están en segunda línea y determinándoles el valor que tenían en 1997, cuando el Ayuntamiento de Cullera aprobó el Estudio de Detalle que posteriormente ha anulado el TS.
La perito contratada por los vecinos de la Urbanización Casa d'Anna establecía una indemnización muy superior, de un total de 13 millones de euros euros. Pero el TSJ no acepta esta cifra porque, según se argumenta en la sentencia, esta valoración contabiliza "los hipotéticos perjuicios que sufrirían los propietarios del Florazar que tuvieran que abandonar sus viviendas" en caso de que se derribará una parte del Florazar V.
Ahora, el TSJ considera que hay que "indemnizarle en la cuantía del minusvalor sufrido por las vivendas del edifico Casa d'Anna a resueltas de la perdida de ángulo de visión hacia al mar". Se concluye en la sentencia que los vecinos de Casa d'Anna nunca tuvieron una visión completa de 180 grados al mar y no todas las viviendas resultaron afectadas por la reducción de vistas al mar.
En 2005, en una sentencia sin precedentes, el Tribunal Supremo anuló el estudio de detalle aprobado por el Ayuntamiento de Cullera en 1997 y que permitió cambiar la distribución del edificio Florazar V. La modificación de este edificio había hecho que los vecinos del Casa d'Anna perdieran las vistas al mar. El alto tribunal también anulaba la licencia de obra del edificio.
La indemnización ha estado fijada por una perito designado por la sala de lo contencioso-administrativo del TSJ a instancia del Ayuntamiento de Cullera. Esta perito establece, según su informe al que ha tenido acceso este periódico, que en el bloque I de la Urbanización Casa d'Anna (edificio paralelo al mar) tienen todas sus 99 viviendas afectadas por la perdida de visión al mar. Mientras que, según esta perito, en el bloque II del Casa d'Anna ((edificio perpendicular al mar) solo hay 9 viviendas afectadas.
Para determinar estas cifras la perito ha superpuesto el plano de los edificios de Casa d'Anna, con el primer edifico Florazar V que no llegó a ejecutarse y el edificio Florazar V que se ejecutó finalmente.
La perito establece en su informe cada grado sexagesimal de visión que se ha perdido tiene un valor de 93,46; así a cada vivienda afectada del bloque I le corresponde una indemnización de 280 euros y a las del bloque II 1.121 euros. Para determinar el valor de la indemnización, la perito explica en su informe que se ha basado en estudios de mercado, comparando el precio de la viviendas que están en primera línea de playa, con las que están en segunda línea y determinándoles el valor que tenían en 1997, cuando el Ayuntamiento de Cullera aprobó el Estudio de Detalle que posteriormente ha anulado el TS.
La perito contratada por los vecinos de la Urbanización Casa d'Anna establecía una indemnización muy superior, de un total de 13 millones de euros euros. Pero el TSJ no acepta esta cifra porque, según se argumenta en la sentencia, esta valoración contabiliza "los hipotéticos perjuicios que sufrirían los propietarios del Florazar que tuvieran que abandonar sus viviendas" en caso de que se derribará una parte del Florazar V.
Ahora, el TSJ considera que hay que "indemnizarle en la cuantía del minusvalor sufrido por las vivendas del edifico Casa d'Anna a resueltas de la perdida de ángulo de visión hacia al mar". Se concluye en la sentencia que los vecinos de Casa d'Anna nunca tuvieron una visión completa de 180 grados al mar y no todas las viviendas resultaron afectadas por la reducción de vistas al mar.
jueves, 19 de agosto de 2010
MAREA DE SOMBRILLAS VACIAS EN CULLERA
Cullera. Nueve y media de la mañana. El cielo está nublado. A pesar de ello, decenas de sombrillas descansan, solitarias, junto a la orilla del mar. Son muchos los turistas que madrugan cada día para asegurarse un trocito de arena a primera línea de playa.
Es el caso de José López, un madrileño que ha escogido Cullera para disfrutar de sus vacaciones hasta el 31 de agosto. «Si quieres estar con los niños a primera fila, tienes que venir pronto», cuenta este hombre, quien madruga todos los días para conseguir un pedacito de arena a primera línea para su mujer, su hija, su yerno y su nieto, que todavía tiene un año y medio. «Si estuviésemos a tercera o cuarta línea, tendríamos que estar corriendo detrás del crío a todas horas», explica José.
Otros turistas, como José Antonio Blanco, escogen ir pronto a la playa «porque es cuando mejor se está». Este madrileño visita Cullera con su mujer cada verano desde hace 40 años. «Conocemos la ciudad como la palma de nuestra mano», asegura este turista, quien no ve correcto que algunos bañistas coloquen su sombrilla a primera línea, que se vayan a casa y que vuelvan cuando la playa ya está llena de gente.
En Gandia era una práctica habitual hace unos años, pero el yuntamiento aprobó una ordenanza que prohibía plantar las sombrillas y hamacas de madrugada porque molestaba a los servicios de limpieza. Los mismos servicios retiraban al principio las molestas sombrillas sin dueño y los asiduos de esta práctica no tardaron en abandonarla.
En Cullera la situación no ha cambiado: «Conozco a gente que se levanta a las siete y media a propósito y que luego se vuelve a acostar hasta las once o doce, que ya está lleno», explicaBlanco.
Lo mismo opina el asturiano Manuel González. Él también madruga casi todas las mañanas para escoger un sitio privilegiado cerca del mar. «No me parece bien que la gente deje las sombrillas hasta las doce del mediodía, como si fuese un coto de terreno de su propiedad. Sólo faltaría que dejaran un cartel por la noche», relata este veraneante, quien cree que esta práctica «se debería prohibir. Que se hagan rondas. Lo que no puede ser es que haya gente que venga a guardar sitio para los demás. Si vienen, que se queden en la playa, como hacemos nosotros», concluye.
Y es que para muchos, las sombrillas son un estorbo cuando se encuentran a primera línea de la playa. «Me parece una falta de respeto para la gente que quiere pasear a orillas del mar. Vas tropezando continuamente»,
A mi entender y es mi opinion,., deberia prohibirse colocar a menos de 10 metros del agua cualquier sombrilla y silla particular y si quieres primera fila todo de pago gestionado por el ayuntamiento.esto a lo mejor aparte de evitar molestias a los demas generaria algun puesto de trabajo extra no????
miércoles, 18 de agosto de 2010
INSULTOS PARA ALIVIAR LA CRISIS
El propietario del "bar de los insultos" de Cullera quiere exportar la idea con una "gira" por varias ciudades
"Señor, es usted tan orejón que parece un 600 con las puertas abiertas" o "Señora, ¿sabe en qué se parece su marido a un caracol? En que va siempre arrastrado y lleva cuernos". Estos son algunos de los insultos "cariñosos" que según Bernard Skrok, propietario del bar Casa Pocho de Cullera, podrán escucharse en el espectáculo festival de los insultos que prepara y con el que quiere realizar una gira a partir de septiembre por diferentes recintos de Valencia, Almería, Madrid y México."El 70% de la crisis sólo existe en la cabeza de los valencianos, y queremos que la gente se desahogue fuera de casa y lleve la coyuntura económica de otra manera", afirma el propietario.
Según Skrok, la idea fundamental sobre la que trabaja está basada en 14 personas sobre un escenario que increparán al público asistente y viceversa durante un show de cuatro horas de duración y en el que el sentido del humor y el respeto serán las principales características.
El objetivo de esta iniciativa es conseguir que la gente se descargue fuera de casa de las tensiones acumuladas y, por otra parte, destinar el dinero recaudado en la taquilla a cubrir los gastos y el resto sería para alguna organización sin ánimo de lucro. "No quiero nada para mi. Sólo quiero hacer feliz a la gente", manifiesta el inspirador del proyecto.
Bernard Skrok inauguró hace más de un año el denominado " bar de los insultos" de Cullera donde, sin altercados, los improperios entre clientes y camareros son los protagonistas de las tardes durante todo el año. Los insultos más originales son premiados con una cerveza y tapas gratis.
Se trata de una iniciativa pionera en España que ha tenido buena acogida entre los vecinos de Cullera y en otros puntos de España. "Incluso vienen curiosos del extranjero que nos han conocido por internet o a través de algún medio de comunicación. Ni yo mismo me creo el éxito que está teniendo nuestra idea", subraya Skrok.
Ahora sólo queda conocer si la acogida de la gente hacia este "festival de los insultos" será tan positiva como la que tiene cada tarde en su bar y descubrir así si mediante improperios "cariñosos" y sentido del humor este empresario polaco ha descubierto una sencilla fórmula para liberarse de la carga psicológica de la coyunturaa actual.
algo temerario diria yo no??
domingo, 15 de agosto de 2010
CULLERA
A solo 38 kilómetros al sur de Valencia, Cullera es una ciudad plural y cosmopolita de preciosas vistas panorámicas. Una localidad cuyo Plan de Dinamización del Producto Turístico mejorará ostensiblemente dicho producto con nuevos proyectos paralelos como un puerto deportivo, hoteles y un palacio de Congresos.
Sus construcciones más emblemáticas son el castillo de origen medieval y el santuario de la Mare de Déu del Castell, de estilo neorrománico, desde cuyo mirador se divisa una magnífica panorámica. El castillo de Cullera está declarado Monumento Histórico Artístico. Sobre las ruinas de una antigua fortificación islámica el rey Jaume I mandó construir en 1248 el nuevo castillo. En el siglo xix se construyó adosado el santuario de la Mare de Déu. Paseando por el barrio del Pou se accede al santuario, por el blanco e iluminado Calvari en el que se encuentran la torre de la Reina Mora, de principios del siglo xiii y, en sus inmediaciones, las ruinas islámicas.
A los pies del ascendente inicio de la calle del Calvari se encuentra el Mercat Municipal del siglo xix, enclave del mercadillo comarcal cada jueves y del mercado medieval que se celebra en junio. Una vez sumergidos en la villa encontramos la iglesia parroquial dels Sants Joans, que se remodeló en el siglo xvii y solo conserva la capilla de su anterior estructura gótica. Del siglo xviii y en pleno centro histórico, recordando a los palacetes italianos de la época, destacaremos la casa consistorial. La Casa de la Enseñanza, también del siglo xviii, antiguo centro pedagógico, fue una de las primeras escuelas públicas de España.
Haciendo la función de punto de vigilancia y defensa con motivo de los ataques piratas, se levantó en el siglo xvi la torre del Marenyet, que podemos observar todavía alzándose en la margen derecha del Xúquer y en cuyo interior podemos encontrar una exposición sobre su función histórica. La visita puede continuar por los diferentes museos de la ciudad. Uno de ellos es el Museo de Historia y Arqueología, que recoge buena parte de la historia de Cullera a través de los restos arqueológicos descubiertos. Por otro lado, el Museo Fallero recoge muestras de los ninots indultats y otros elementos propios de la fiesta fallera. Ambos museos están ubicados en la Casa de la Enseñanza.
El Museo del Arroz, único en la Comunidad Valenciana, está situado en la ermita dels Sants de la Pedra y ofrece excelentes vistas a los arrozales y al marjal. El museo alberga una exposición permanente sobre el cultivo del arroz y su proceso de producción. Por otro lado, el Museo–Cueva de Dragut alberga una exposición temática sobre la piratería mediterránea del siglo xvi.
Paseo natural
Los amantes del senderismo también encuentran en Cullera el perfecto lugar de vacaciones. El Ayuntamiento ha potenciado la recuperación de una serie de rutas ecoturísticas como la de l’Estany, que discurre en parte por la margen de la laguna del mismo nombre, paraíso para los pescadores de caña por ser un paraje natural con un ecosistema único. O la senda de la Lloma (PR-CV336) que llega hasta su cota más alta donde se encuentran los fortines carlistas. Desde allí se avista una magnífica panorámica de la comarca y montañas vecinas. También se obtienen grandes vistas desde las rutas de los miradores que recorren la ciudad.
En la frondosa pinada del cámping de Santa Marta se encuentra otra de las rutas, la del Racó de Santa Marta, que asciende hasta la ermita homónima. La ruta discurre en parte por el Parque de la Albufera y nos permitirá conocer el marjal, la huerta valenciana y finalizar el recorrido en las dunas del Dosser, de gran valor ecológico, que antiguamente protegían la Albufera del mar. Además de la riqueza botánica de estos parajes destaca la fauna asociada, sobre todo la avifauna.
Por otro lado, el río Xúquer y su desembocadura crean una de las rutas más singulares por los caminos rurales que lo rodean. Encontraremos molinos de arroz del xix, una pequeña presa o azud, y llegaremos al meandro del río, flanqueado por una espesa y bella franja de vegetación formada por cañas, pinos blancos y eucaliptos. Cullera posee el único tramo costero con acantilados de la provincia de Valencia, lo que la convierte en una de las zonas litorales más ricas. Destaca el acantilado del Faro, la microrreserva vegetal local.
Fiestas
Las fiestas más esperadas por los cullerenses son las fiestas mayores en honor a la Mare de Déu del Castell que comienzan el sábado siguiente al domingo de Pascua. Durante una semana se suceden todo tipo de actividades como conciertos, concursos tradicionales, baile de disfraces y pasacalles de las bandas de música. Destacan las procesiones de la Bajada de la Mare de Déu y el Rosari de l’Aurora.
El comienzo del verano viene marcado por la festividad de Sant Joan. La noche del 23 de junio, en la playa, se concentran cientos de personas para el ritual del salto de las hogueras y baño en el mar. Este es el inicio del verano, unos meses en los que se planifican diversas actividades lúdicas, culturales y eventos deportivos con el fin de aportar una amplia oferta complementaria a sus visitantes.
En la primera semana de julio se celebra la Feria de la Cerveza con diversos tipos de cerveza y comida alemana, amenizada con orquestas. Después se celebra el Voramar Music Festival, con diversos conciertos y seminarios. Otro festival musical es Cullera Latina, en agosto.
Sus construcciones más emblemáticas son el castillo de origen medieval y el santuario de la Mare de Déu del Castell, de estilo neorrománico, desde cuyo mirador se divisa una magnífica panorámica. El castillo de Cullera está declarado Monumento Histórico Artístico. Sobre las ruinas de una antigua fortificación islámica el rey Jaume I mandó construir en 1248 el nuevo castillo. En el siglo xix se construyó adosado el santuario de la Mare de Déu. Paseando por el barrio del Pou se accede al santuario, por el blanco e iluminado Calvari en el que se encuentran la torre de la Reina Mora, de principios del siglo xiii y, en sus inmediaciones, las ruinas islámicas.
A los pies del ascendente inicio de la calle del Calvari se encuentra el Mercat Municipal del siglo xix, enclave del mercadillo comarcal cada jueves y del mercado medieval que se celebra en junio. Una vez sumergidos en la villa encontramos la iglesia parroquial dels Sants Joans, que se remodeló en el siglo xvii y solo conserva la capilla de su anterior estructura gótica. Del siglo xviii y en pleno centro histórico, recordando a los palacetes italianos de la época, destacaremos la casa consistorial. La Casa de la Enseñanza, también del siglo xviii, antiguo centro pedagógico, fue una de las primeras escuelas públicas de España.
Haciendo la función de punto de vigilancia y defensa con motivo de los ataques piratas, se levantó en el siglo xvi la torre del Marenyet, que podemos observar todavía alzándose en la margen derecha del Xúquer y en cuyo interior podemos encontrar una exposición sobre su función histórica. La visita puede continuar por los diferentes museos de la ciudad. Uno de ellos es el Museo de Historia y Arqueología, que recoge buena parte de la historia de Cullera a través de los restos arqueológicos descubiertos. Por otro lado, el Museo Fallero recoge muestras de los ninots indultats y otros elementos propios de la fiesta fallera. Ambos museos están ubicados en la Casa de la Enseñanza.
El Museo del Arroz, único en la Comunidad Valenciana, está situado en la ermita dels Sants de la Pedra y ofrece excelentes vistas a los arrozales y al marjal. El museo alberga una exposición permanente sobre el cultivo del arroz y su proceso de producción. Por otro lado, el Museo–Cueva de Dragut alberga una exposición temática sobre la piratería mediterránea del siglo xvi.
Paseo natural
Los amantes del senderismo también encuentran en Cullera el perfecto lugar de vacaciones. El Ayuntamiento ha potenciado la recuperación de una serie de rutas ecoturísticas como la de l’Estany, que discurre en parte por la margen de la laguna del mismo nombre, paraíso para los pescadores de caña por ser un paraje natural con un ecosistema único. O la senda de la Lloma (PR-CV336) que llega hasta su cota más alta donde se encuentran los fortines carlistas. Desde allí se avista una magnífica panorámica de la comarca y montañas vecinas. También se obtienen grandes vistas desde las rutas de los miradores que recorren la ciudad.
En la frondosa pinada del cámping de Santa Marta se encuentra otra de las rutas, la del Racó de Santa Marta, que asciende hasta la ermita homónima. La ruta discurre en parte por el Parque de la Albufera y nos permitirá conocer el marjal, la huerta valenciana y finalizar el recorrido en las dunas del Dosser, de gran valor ecológico, que antiguamente protegían la Albufera del mar. Además de la riqueza botánica de estos parajes destaca la fauna asociada, sobre todo la avifauna.
Por otro lado, el río Xúquer y su desembocadura crean una de las rutas más singulares por los caminos rurales que lo rodean. Encontraremos molinos de arroz del xix, una pequeña presa o azud, y llegaremos al meandro del río, flanqueado por una espesa y bella franja de vegetación formada por cañas, pinos blancos y eucaliptos. Cullera posee el único tramo costero con acantilados de la provincia de Valencia, lo que la convierte en una de las zonas litorales más ricas. Destaca el acantilado del Faro, la microrreserva vegetal local.
Fiestas
Las fiestas más esperadas por los cullerenses son las fiestas mayores en honor a la Mare de Déu del Castell que comienzan el sábado siguiente al domingo de Pascua. Durante una semana se suceden todo tipo de actividades como conciertos, concursos tradicionales, baile de disfraces y pasacalles de las bandas de música. Destacan las procesiones de la Bajada de la Mare de Déu y el Rosari de l’Aurora.
El comienzo del verano viene marcado por la festividad de Sant Joan. La noche del 23 de junio, en la playa, se concentran cientos de personas para el ritual del salto de las hogueras y baño en el mar. Este es el inicio del verano, unos meses en los que se planifican diversas actividades lúdicas, culturales y eventos deportivos con el fin de aportar una amplia oferta complementaria a sus visitantes.
En la primera semana de julio se celebra la Feria de la Cerveza con diversos tipos de cerveza y comida alemana, amenizada con orquestas. Después se celebra el Voramar Music Festival, con diversos conciertos y seminarios. Otro festival musical es Cullera Latina, en agosto.
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