martes, 4 de septiembre de 2012

A cuenta del ´top manta´

El del top manta es un problema que exige promover y diseñar soluciones inteligentes antes que trazar fronteras. Cualquiera que, como yo, resida en la playa de Cullera „durante todo el año„ aprecia el trasfondo del debate que subyace a esta actividad ilegal: inmigración, pobreza, racismo, moral, legalidad, etcétera. Tanto detractores como defensores del top manta aducen argumentos racionales, pero no siempre razonables. Quisiera revisar tres tesis que defiende la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Cullera (Acecu) para promover el debate, tan necesario. En primer lugar, la «objeción de impuestos». Que no paguen impuestos los aleja de una ciudadanía auténtica y una cordial vecindad. Ahora bien, ¿cuántos inmigrantes dedicados a este menester residen alquilados en pisos cochambrosos, cuyos arrendatarios se suman a la objeción fiscal en la misma proporción que sus propios inquilinos? No escucho protestas por ningún lado, y todos conocemos su cruda realidad: que viven hacinados en las residencias más vetustas. ¿Dónde están las caceroladas? ¿O esto es un problema anecdótico? Asegura también Acecu que las pérdidas en ventas ascienden a millones de euros. Es una tesis racional pero no razonable: ¿recae en el top manta todo el peso de la merma de sus arcas? Habría que realizar un análisis complejo de esa realidad que nos presentan, pues otros factores englobados en nuestra mal llamada crisis „prefiero estafa„ podrían condicionar su pobre recaudación estival. Y tal vez su disminución de ventas no sólo se debe al fenómeno denunciado, sino a otros elementos que un ojo crítico nunca puede dejar de lado. Por último „pero no menos importante„, se lamenta la asociación de la pasividad del ayuntamiento. No seré yo quien defienda a sus tristes gobernantes. Pero invertiré su denuncia: denunciemos la pasividad de la ciudadanía. El ayuntamiento sólo puede atender cuestiones legales, a veces complejas. Y a mí me inquietan los problemas morales. Ésos competen a los ciudadanos, a los que no son siervos ni esclavos. Más allá del top manta hay legión de biografías maltratadas por la vida, narraciones de gentes cuyos derechos se olvidan y cuyas necesidades básicas son desatendidas por un ayuntamiento desalmado y una ciudadanía apática. ¿Quién defiende a quienes no tienen ni derecho a defenderse? Sólo pretendo que tomemos conciencia „vecinos y gobernantes„ de que más allá del top manta se esconden realidades muy complejas y cuya solución exigen el trabajo de todos. Sentémonos a discutir y promover alternativas. Pero no a golpe de cacerolada, pues, si de armar ruido se trata, ya hace tiempo que los inmigrantes debían romper su crudo silencio. Como mínimo, para exigir unas condiciones de vida mínimas en una ciudad donde miles de pisos permanecen vacíos y desaprovechados durante largas temporadas sin que nadie promueva ni reivindique un poco de compasión y solidaridad. A cuenta del top manta, defendamos la comprensión y la paz. Nunca la guerra.

  Agustín Zaragozá

Levante emv