martes, 4 de septiembre de 2012

Dos bañistas y un camarero salvan a una pareja en la playa nudista de Cullera


Ayer por la mañana, dos bañistas y el camarero de un chiringuito rescataron de morir ahogados a un matrimonio de Valencia en la playa nudista del Dossel de Cullera. El incidente ocurrió hacia las 11.30 horas de la mañana, cuando José Luis Ros, de 67 años, y su mujer, Lucía Almazán, de 63 años, se estaban bañando en esta playa. El oleaje no era muy fuerte, pero Lucía recuerda que había muchos agujeros, por eso decidieron mantenerse a unos 25 metros de la orilla. A pesar de ello, acabaron metiéndose en un agujero más grande que no les permitía hacer pie y "cada vez que venía una ola, el agua te arrastraba" hacia dentro y "no había manera de salir". Entonces, su marido dio dos gritos de alarma a los bañistas que estaban en la orilla y levantó los brazos pidiendo auxilio.
"Saca a mi mujer primero"
Julio C. B., que se encontraba en esos momentos en la playa, entró para ayudar al matrimonio. Primero intentó coger al hombre, pero éste ledijo: "saca a mi mujer primero", según cuenta Julio, quien cree que el matrimonio llegó a estar a unos 50 metros de distancia de la orilla. "Había una corriente que te mueres", aseguraba ayer este bañista.
El segundo en entrar fue Zilvinas Jocys, el camarero del chiringuito de la playa nudista, ya que el incidente ocurrió justo enfrente del local. Este joven de origen lituano acudió en ayuda del hombre: "La corriente nos metía hacia dentro" recuerda Zilvinas, que le pidió al hombre que le cogiera de su bañador porque si no no podía nadar. "Al final yo también tenía miedo", dice Zilvinas, quien no podía sacar al hombre y tuvo que ser Liam O'Flynn, un turista irlandés, quien acabó sacando al hombre a la orilla. "Había que nadar contra corriente con un solo brazo" recuerda este turista, que con el otro brazo sujetaba al hombre. Cuando salieron a la orilla un ATS que se encontraba casualmente en la playa atendió al matrimonio. El hombre había perdido prácticamente el conocimiento y no se mantenía en pie. En la playa no había servicio de socorrismo. "No había ni banderas ni socorristas. Es una vergüenza que esto ocurra en una playa que aún está concurrida de gente" denuncia José Luis Ros.

PEPI BOHIGUES CULLERA